Vitamina D y COVID-19: Resumen de la Evidencia - Dra. Diana Vanessa Suarez


La vitamina D hace referencia a un grupo de compuestos, siendo los más relevantes la vitamina D2 y D3. La principal fuente de vitamina D (D3) proviene de la radiación UV-B del 7-dehidrocolesterol en la piel. 

Tanto la vitamina D que se obtiene de la dieta como del metabolito epidérmico son biológicamente inactivos, éstos se deben activar en hígado y riñones. La vitamina D realiza importantes funciones en el organismo como la absorción de calcio y fósforo. 



Asimismo, está implicada en el normal funcionamiento del sistema inmuneLa vitamina D para una adecuada salud ósea, ha sido durante mucho tiempo la principal función de la prohormona 25-hidroxivitamina D (25OHD), conocida también como calcifediol o calcidiol, que puede convertirse en calcitriol, un metabolito activo de vitamina D. Asimismo, en las últimas décadas han proliferado investigaciones que sugieren que el déficit de vitamina D podría estar asociado a un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades que, a su vez, influyen no sólo en la salud ósea, sino también en el riesgo de cáncer, problemas metabólicos, enfermedades infecciosas, problemas tiroideos, caries dental, enfermedades renales y otras patologías como diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias intestinales, o demencia.


En relación a hipótesis que se barajan en torno al COVID19, cabe mencionar la hipótesis que se baraja en una carta al editor, en la que se sugiere que el virus entra en las células humanas a través del receptor enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), modificando la función del sistema renina-angiotensina, siendo la vitamina D un regulador endocrino de este sistema, su papel podría no ser depreciable. En consecuencia, el autor sugiere que en pacientes críticos con COVID-19 se podrían evaluar sus niveles séricos de vitamina D y evaluar si existe correlación entre dichos niveles y los desenlaces, especialmente en la necesidad de ventilación y en su mortalidad.

Además de dicha hipótesis, han aparecido en medios de comunicación supuestos estudios en los que se correlaciona y corrobora la deficiencia de vitamina D en pacientes en estado grave con COVID-19. Sin embargo, no se han podido hallar y evaluar los estudios nombrados (no se ha podido acceder a dichos estudios), y tampoco parece extraño que en pacientes críticos con COVID-19 exista deficiencia de vitamina D, pues los niveles séricos de toda la población son bajos en general y muy bajos en personas mayores, las más afectadas por el COVID-19.